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miércoles, 18 de enero de 2017

Náhual Real

Nahual o nagual, incluso nawal, (en náhuatlnahuallioculto, escondido, disfraz), dentro de las creencias mesoamericanas, es una especie de brujo o ser sobrenatural que tiene la capacidad de tomar forma animal. El término refiere tanto a la persona que tiene esa capacidad como al animal mismo que hace las veces de su alter ego o animal tutelar. El concepto se expresa en diferentes lenguas nativas, con diferentes significados y contextos. Más comúnmente, entre los grupos indígenas se denomina nahualismo a la práctica o capacidad de algunas personas para transformarse en animales, elementos de la naturaleza o realizar actos de brujería.

Resultado de imagen para nahuatl animal El concepto  fue popularizado por Carlos Castañeda, el antropólogo convertido en brujo que relató en una serie de más de diez libros su relación con su maestro, un hombre  llamado Juan Matus. Sin embargo antes que Castañeda popularizara el término existió siempre en brujería la utilización por el brujo de un animal y la transformación de este brujo en animal por medio de técnicas de brujería.
En la cultura de los brujos antiguos toltecas el nahual es una parte del brujo que puede transformarse a su antojo y en algunos casos la misma brujería se llama nahualismo, dando a entender que esta es una de las facetas fundamentales de ese tipo de brujería.
Algunos piensan que realmente el brujo puede con su cuerpo físico transformarse en un animal especifico, pero la mayoría opina que el brujo lo que hace es crear un cuerpo energético con la forma y característica de un animal determinado, que es su aliado. Estas técnicas son muy complejas y exigen no sólo el seguimiento de un maestro brujo sino una disciplina muy grande por parte del brujo o bruja para no quedarse dentro de esa forma.
Resultado de imagen para nahuatl animalLo que hace el brujo es encontrar una especie que le sea afín. Hay algunas brujas que son muy afines a los gatos, otros a los lobos y dependiendo de la región se elige el animal. El brujo contacta con la energía de la especie, es decir el espíritu guía de la especie en la que se va a transformar y solicita permiso para utilizar esa energía en su acto de transformación. Luego por medio de determinados procedimientos el brujo logra tomar esa energía, desdoblarse y transformarse en ese animal.
También se ha explicado el nagualismo como la conexión espiritual entre una persona y su animal tutelar, que es concebido como un alter ego de la persona cuyos destinos están ligados, indefectiblemente, uno del otro. Así, los males que aquejan a uno son sufridos por el otro, ya corporalmente ya espiritualmente. De ahí la extendida creencia y las múltiples narraciones de las muertes sufridas por personas al momento que su animal-nahual es muerto.
Se ha propuesto la teoría de que esta acepción del término nahual se debe a una confusión tanto en la literatura antropológica como en las cosmovisiones de los indígenas modernos entre las creencias del nahualismo y el tonalismo, siendo este última a la que verdaderamente correspondería ser, originalmente, el vínculo entre el hombre y su animal guardián.
Alfredo López Austin, lanzó la hipótesis de que el nahualli, además de significar al brujo o entidad transformadora, definía también la capacidad para realizar esa transformación, radicada en una de las tres entidades anímicas que los nahuas reconocían dentro del cuerpo humano: tonalliteyolía e ihiyotl, determinando a esta última como la fuente donde —según el pensamiento indígena— radicaba el poder que permitía la transformación y podía usarse para infligir daño espiritual a otras personas. Tal capacidad se adquiría por herencia, por determinación del signo calendárico en el que se naciera o por la realización de ciertos rituales.



lunes, 16 de enero de 2017

Ahuízotl



En la cultura de los aztecas, el nombre Ahuizotl significaba "espina de río", y hacía referencia no solo a uno de los más grandes gobernantes del imperio mexica, sino también a un temido ser legendario que merodeaba el lago de Texcoco en busca de presas fáciles.

El Ahuizotl aparece en la mitología de los aztecas a partir del siglo XIII. Se decía que poseía ciertas características caninas, un voraz apetito y amor por el consumo de carne humana (en especial partes crujientes como uñas y huesos); a eso se le añadía que devoraba con singular alegría los ojos de sus presas y su método de ataque consistía en hacer gritos similares a los de un bebé para atraer a su presa hacia el borde del lago de Texcoco.

La descripción del animal fue hecha por los informantes de Fray Bernardino de Sahagún y es la siguiente:
"es tamaño como un perrillo, tiene el pelo muy lezne y pequeño, tiene las orejitas pequeñas y puntiagudas, tiene en cuerpo negro y muy liso, tiene la cola larga y en el cabo de la cola una como mano de persona; tiene pies y manos, y las manos y pies como de mona; habita este animal en los profundos manantiales de las aguas" Disponía también de una cola larguísima rematada con una mano con la que atrapaba a todo aquel que se acercara a las charcas y cursos de agua donde habitaba y lo ahogaba.


En la época moderna  relatos como este son frecuentes; uno de estos es aquel que ocurrió hace años en un pueblo en el sur del estado de México, donde un hombre ya algo mayor de unos cuarenta años se encontraba cabalgado de regreso a su casa después de una larga jornada de trabajo. Durante ese viaje de regresó es donde descubre un pequeño bulto blanco en el suelo muy cerca de un pequeño riachuelo el cual encuentra que aquello que provoca aquel sonido tan familiar era el llanto de un pequeño bebe de unos siete meses. Por lo que decidió levantar a al pequeño para llevarlo a casa y fue en ese preciso momento cuando levanto el trapo con el que estaba envuelto descubrió con sorpresa que el dicho huérfano no era humano,  todo lo contrario, era un gato el cual maullaba y que intentaba atacarlo por lo que decidió aventarlo y salir huyendo de ahí. 

Pero ese no es el único relato que hay, pues en cada parte de este país ha algún conocido se a topado con un caso bastante parecido atribuyendo este fenómeno como un a manifestación del demonio de la religión cristiana.